COLOQUIO IX - Primera Etapa - PONENCIA VIII

LA HISTORIA Y LA FILOSOFIA IN-SISTENCIAL EN EL MUNDO ACTUAL

Ethel I. Bordoli

Conocí personalmente al  P. Ismael Quiles hacia el final de su vida cuando ingresé como profesora en la Universidad del Salvador, más exactamente en la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social, razón por la cual mi conocimiento sobre su personalidad y su pensamiento lo debo exclusivamente a la lectura de sus obras y a la información que recibí de las personas que tuvieron el privilegio de estar cerca de él y compartir su labor y su palabra.

El P. Quiles despierta en mí un profundo interes y una sincera admiración, particularmente su concepción de la historia en la que encuentro muchos puntos de coincidencia con mi propia posición en la materia y respuesta a algunos conflictos que hoy presenta la teoría del saber histórico y el quehacer histórico como consecuencia de los cambios culturales producidos en las últimas décadas del siglo XX. Este ha sido el motivo por el que acepté participar en el actual encuentro y expresar en un trabajo algunas de las observaciones y conclusiones que el pensamiento histórico de Ismael Quiles me sugieren en relación con el tema central del coloquio.

La situación en que se encuentra actualmente el conocimiento y el tratamiento de la historia en todos los ámbitos, incluso los académicos, y la profundidad, coherencia y actualidad de los conceptos históricos que el P. Ismael Quiles expone en sus obras “La Persona Humana”, “Antropología Filosófica In-sistencial” y “Filosofía de la Educa-ción Personalista” me plantearon un interrogante que, en adelante, he convertido en tema-objeto de mi trabajo: ¿de qué manera la filosofía in-sistencial y los conceptos históricos que la integran pueden superar, o por lo menos ayudar a superar, los problemas actuales de la historia?

Para facilitar la comprensión de la exposición creo conveniente aclarar primero la confusión permanente que ofrece la historia como saber particular y las dificultades que, en nuestro tiempo y en nuestra lengua, provoca el uso del término con que se la denomina: historia. Recurrí, con ese fin, a un “viejo” (data del año 1960), pero no por eso poco valioso, artículo de la Revista de la Universidad de Buenos Aires titulado “Los cuatro planos de historicidad” cuyo autor es el historiador" Luis AZNAR, ex profesor y ex decano de la Facultad de Filosofía y Letras de esa Universidad. Demandado por la necesidad de hacer más transparente la actividad histórica, el profesor Aznar discrimina los distintos planos de su realidad específica y corona la búsqueda con vocablos más precisos y definitorios para cada uno de ellos. Parte del principio inobjetable de que “todas las ciencias procuran delimitar con exactitud sus respectivos dominios y designar adecuadamente sus procedimientos de investigación y síntesis. Esta exigencia de precisión es un supuesto ineludible del saber científico. Sólo  cuando acotamos un conjunto de hechos homogéneos o de pareja finalidad, que pueden ser estudiados con idénticos procedimientos, se formaliza una ciencia dada. Sobre planteos confusos, límites imprecisos y denominaciones ambiguas no es posible un conocimiento seguro y demostrable. Conocer es definir, y definir es delimitar y nombrar con propiedad”1.

Los cuatro planes en que para AZNAR se despliega la historia son denominados y caracterizados con propiedad y sentido

- lo histórico: realidad pretérita constituida por hechos que tienen de por sí una calidad específica – la historicidad- producto de la actividad consciente y deliberada del hombre; es el pasado específicamente humano; la historia: es, conservando su sentido etimológico, la actividad lógico-gnoseológica mediante la cual reconstruimos y comprendemos los hechos de ese pasado específicamente humano; es la actividad cognoscitiva y el proceso de intelección del objeto del conomimiento: lo histórico.

“Una cosa es la cotidianeidad que transcurre sin cesar”, dice AZNAR, y “que imaginamos hundiéndose en las tinieblas   del pasado y otra ese pasado recuperado y revivido mediante los únicos elementos a nuestro alcance: las fuentes (...) Sin extremar la diferencia convendrá, pues, que nos acostumbremos a distinguir entre la materia histórica, yerta e inmóvil en las tinieblas del pasado, y la realidad histórica que es esa materia revivida y puesta nuevamente en acción; 2

- la historiología: caracterización, confrontación y ordenamiento de los datos obtenidos por la historia a fin de establecer series, estructuras o constantes históricas, esto es, edades, períodos, culturas, interrrelaciones culturales, etc;

- la metahistoria, entendida como toda especulación trascendente que excede el plano fáctico y racional de la historicidad, tales las reflexiones sobre el origen, las fuerzas operantes y la finalidad del devenir humano; reflexiones que tradicionalmente corresponden a la filosofía de la historia.

Sin hacer objeciones a la discriminación precedente y, al mismo tiempo, sin dejar de reconocer el esfuerzo hecho por el autor para aclarar la confusión que se cierne sobre la realidad histórica, es conveniente, a los efectos de reflexionar sobre el tema-objeto citado, refundir los tres últimos planos en uno solo, el de la historia, porque los tres son el producto de la actividad intelectual sobre el pasado humano. Por lo tanto, en adelante la exposición se referirá sólo a dos planos: lo histórico y la historia, entendido éste en su integralidad y complejidad.

Numerosos e importantes avances se han producido en las últimas décadas respecto del saber histórico; estabilización del método histórico; mayores y mejores posibilidades de acceso a las fuentes de información; desarrollo de las ciencias auxiliares como consecuencia delos adelantos tecnólogicos; mayor y más segura información e intercambio fluido de la misma, por igual motivo; existencia de un mayor número de especialistas con nivel y capacidad crítica para el trabajo de investigación y la docencia; colaboración más estrecha con otras ciencias por la constante práctica de la interdisciplinariedad; asignación de mayores recursos económicos destinados a la investigación, por lo menos en los países con alto nivel de desarrollo; institucionalización del quehacer científico a través de organismos oficiales y no gubernamentales.

Al mismo tiempo, sin embargo, el saber histórico ha sido fuertemente afectado por los cambios culturales producidos en la segunda mitad del siglo XX que provocaron, en el campo del saber, una crisis de vastas proporciones, caracterizada por: la posición insegura, escéptica y hasta nihilista del hombre frente a la realidad; la valoración exclusiva del presente en detrimento del pasado y hasta del futuro; una percepción diferente del tiempo y del proceso histórico; el relativismo y el utilitarismo, con su sobrevaloración de los conocimientos prácticos y el abandono de las humanidades.

Respecto de la historia- de lo histórico y de la historia propiamente tal- sintéticamente y no en forma exhaustiva, se observa:

- ignorancia, desconocimiento o conocimiento incompleto e imperfecto de la antropología   filosófica que permite comprender la condición histórica del hombre;

- inexistencia de conciencia histórica, como secuela de lo anterior y desvalorización de lo humano;

- falta de compromiso con la historia por ausencia de inquietud, responsabilidad e indiferencia;

- impotencia para ejercitar la memoria histórica con transparencia y, como consecuencia, imposibilidad de insertarse correctamente en el tiempo;

- ignorancia, desconocimiento respecto de la naturaleza de la historia y de sus modos de proceder;

- politización e ideologización de la historia que tergiversan la realidad según los intereses y el pensar de cada uno y conducen a una división de la sociedad - la del pasado y también la del presente – en dos polos: los buenos y los malos;

- sociologización y psicologización de la historia por aplicación de los modos de actuar de estas ciencias al campo de la historia;

- desconfianza y disconformidad hacia la historia hecha, de lo que resulta una profunda decepción con respecto a la disciplina;

- arrogancia y soberbia respecto de lo histórico y de la historia por falta de respeto hacia el conocimiento científico, expresada en el uso abusivo de la opinión y la práctica osada de la historia sin formación profesional;

- desprecio y rechazo de la historia por su carencia de practicidad;

- pérdida de la autonomía disciplinaria en algunos niveles de estudio.

QUILES cumple con el requisito de insertar su pensamiento histórico en el marco de la concepción antropológica de su creación: la filosofía in-sistencial. Lo histórico, que él llama historia y que constituye la casi totalidad de ese pensamiento, y la historia, como la define AZNAR, son parte en esta filosofía de la propia esencia del hombre. “Insistencia y tiempo, in-sistencia e historia están por natulareza unidos”, dice en la “Antropología Filosófica In-sistencial”3

Esencia- permanencia – cambio e historia caracterizan al hombre- persona en la filosofía in-sistencial del P. QUILES. “La realidad primaria y   originaria del hombre, su esencia más simple y fundamental, aquella en la cual se apoya toda la realidad del hombre y que nos explica toda su manera de ser y de obrar” 4 está en un centro interior, el ser en sí, ser real, que el filósofo denomina “in-sistencia” y que es permanencia. Cambio e historia son el producto de la contingencia porque el hombre es in-sistencia, pero “encarnada”, “in-sistencia en el mundo material”, “en materia”.

En las obras de Ismael QUILES que cité precedentemente constan todos los términos y conceptos que es necesario conocer en el intento de dar respuesta al interrogante que dio origen al trabajo: conciencia histórica, libertad, tiempo, memoria, intencionalidad, conocimiento vulgar, conocimiento científico, compromiso, responsabilidad.

Conciencia Histórica

Concebido como persona, el hombre no es sólo un ser en sí, es también conciencia de sí en virtud de su capacidad de inmiscuirse, de reflexionar, de volverse sobre sí mismo. En “Filosofía de la Educación Personalista”, QUILES menciona como una de las estructuras del centro interior la de “tener conciencia de nuestra situación como ser en la duración” 5 que por estar “en materia” es duración sucesiva, temporal. El hombre puede situarse en el tiempo y adquirir conciencia de su tempolaridad e historicidad. “Hasta cierto punto, conoce su realidad histórica porque tiene conciencia de su presente, memoria de su pasado y previsión de su futuro” 6

No hay en el pensamiento de QUILES posibilidad alguna de carecer de conciencia histórica “ Para que la personalización se cumpla”, dice, “deben tenerse en cuenta las estructuras que hacen a la esencia del hombre, entre ellas la temporal” 7 Ne-garse a poseer conciencia histórica es negarse como persona. Es estar desorientado, a la deriva, sin punto de referencia respecto del presente, del pasado y del futuro. ¡Grave dolencia para el individuo y la humanidad!

Libertad

La filosofía in-sistencial  hace de la libertad la expresión máxima de la in-sistencia y la condición esencial de la historia. Entendida en su esencia como autodeterminación cabal, posesión de sí mismo, implica para el hombre la existencia de la doble capacidad de decisión frente al pasado y al futuro y de reacción contra los condicionamientos que sufre de la misma historia. “Por la libertad el hombre no sólo adquiere conciencia de su situación en la historia, de su presente ante el pasado y el futuro, sino también ‘asume’ su propia posición y, lo que es más, la decide y la ‘crea’, juzga el pasado en relación a su presente; analiza los caminos por los cuales la historia ha llegado hasta él; los   aprueba o los desaprueba y decide la nueva ruta que ha de seguir. La libertad es la unica que ‘trabaja por dentro’ la historia y que la construye con autenticidad” 8

En la filosofía de P. QUILES la historia – para nosotros lo histórico – sólo se construye desde adentro, en la interioridad   misma del hombre, en razón de su conciencia y libertad. “Solo un ser con interioridad (...) es capaz de percibir la perspectiva histórica en que se halla situado y entrar de manera consciente en la realidad histórica” 9

Asimismo el hombre puede proyectar fuera de sí, desde su propia interioridad, su propio proceso histórico y contemplarlo, solidario con el proceso histórico universal. Es decir, el hombre puede también, en nuestros términos, hacer historia. Pero lo que el hombre no puede ni debe es aceptar una historia construida desde afuera porque esta historia no será propiamente historia, sino “ una simple sucesión mecánica de acontecimientos solitarios, que se ignoran entre sí” 10

Pensamiento más que suficiente éste para desvalorizar y rechazar todo intento de intromisión en la historia, como son la politización, ideologización, sociologización y psicologización que responden sólo a intenciones e intereses extraños al vercadero ser del hombre y de la historia.

Tiempo

En la filosofía in-sistencial el hombre es un ser histórico porque es in-sistencia encarnada y , como tal, es un ser contigente. Es la materia la que le imprime duración temporal y convierte a la temporalidad en una de las coordenadas de la historicidad del hombre “Sólo un ser temporal y contingente puede estar en la historia, ser y hacer historia” 11

QUILES define la historia – entiéndase lo histórico - como “la sucesión de acontecimientos en el tiempo, pero con un ‘proceso ’ y un desarrollo que implican cierta conexión óntica entre unos y otros, en cuanto unos acontecimientos se originan de los anteriores y son la culminación de todo un proceso anterior” 12. Caracteriza este proceso inevitablemente concatenado, que es producto de la libertad humana, como un diálogo de cada uno de los instantes de la historia con los demás, como el diálogo de cada uno de los instantes de la historia con los demás, como el diálogo del presente con el pasado y con el futuro que da sentido a cada etapa y a la totalidad del devenir histórico. El proceso histórico así descripto avanza, en la concepción de QUILES, hacia una meta. Lo histórico, por consiguiente es un proceso lineal con un principio y fin determinados. “El telos”, dice “es característico de la historia” 13.

El hombre, que es ante todo in-sistencia, permanencia, tiene conciencia de su temporalidad e historicidad y conoce su historia, el proceso histórico concatenado que él mismo crea gracias a su conciencia, a la memoria y a la previsión. Aquí memoria y previsión son fundamentales para la inserción del hombre en la historia. Son colaboradoras de la conciencia por la que el hombre conoce el presente y posibilitan completar el conocimiento total del proceso: la memoria, el conocimiento del pasado y la previsión, el del futuro. “Una conciencia con posibilidad de memoria y previsión”, dice QUILES en la “Antroplogía Filosófica”, “es en su misma estructura una conciencia histórica” 14

Estos conceptos dejan en claro que la historia, en cualquiera de sus planos, no admite cortes ni supresiones de ningún tipo que sea, con cualquier fundamento. Es frecuente hoy que, por razones especialmente políticas e ideológicas, el abordaje de la historia se haga desde la época o el acontecimiento histórico que responde al interés o expectativas particulares del que hace, estudia o enseña historia. Asimismo, es frecuente que, sobre todos los docentes de la materia, excluyan de sus enseñanzas el tramo más cercano del proceso histórico – 30, 40 ó 50 años- aduciendo razones de orden gnoseológico y metodológico. En ambos casos, se olvida que el proceso tiene un principio y avanza concatenadamente hacia un fin, de modo tal que la eliminación de eslabones de la cadena, impide siempre la transferencia de sentido de uno a otro. En el segundo caso, la supresión imposibilita, entre otras cosas, nada menos que la previsión del futuro que es propia de la historicidad humana. El historiador, el docente o el estudioso de la historia pueden echar mano de recursos materiales y didácticos para corregir las falencias antedichas, pero lo que no podrán nunca es dejar de dar transparencia a la situación en que trabajan: llamar historia a lo que es sólo memoria; pretender reconstruir la historia sólo con fuentes orales, que son las menos confiables y evitar el debate crítico entre experiencias y memoria con los materiales disponibles y el aparato conceptual que cada uno posee.

Conocimiento vulgar y científico

En las obras del P. QUILES citadas no hay mención explícita a la falta de respeto hacia el conocimiento histórico científico, provocado fundamentalmente por el uso abusivo de la opinión y el ejercicio del quehacer histórico sin el profesionalismo necesario. Sin embargo, en “Filosofía de la Educación Personalista” implícitamente está contenido este problema en sus referencias al conocimiento vulgar – el que no da explicaciones o razón metódica de una cosa o hecho – y el conocimiento científico que, en cambio, es razonado y metódico. Es de suponer cuál hubiera sido la posición de Ismael QUILES al respecto. Toda su obra es el producto del conocimiento reflexivo, con el que únicamente puede hacerse historia.

La respuesta a la pregunta que dio origen a este trabajo sólo puede ser una:   afirmativa. La filosofía in-sistencial y los conceptos hitóricos que la integran constituyen un aporte intelectual valioso para resolver y superar los problemas que la historia tiene en el mundo actual. Sólo cabe agregar que una construcción intelectual como la de P. Ismael QUILES impone un respectuoso reconocimiento y una amplia difusión en los ambientes académicos y docentes.

Notas

1 y 2 AZNAR, Luis. Los cuatro planos de la historicidad. Revista de la Universidad de Buenos Aires. V Epoca; Año V, Núm. 3, 1960. En: Separata Universidad de Buenos Aires, Departamento Editorial. p. 367 y 374-375
3  QUILES, Ismael S.J. Antropología Filosófica In-sistencial. Buenos Aires: Depalma, 1983. p. 198
4  QUILES, Ismael S.J. La persona humana. Buenos Aires: Depalma, 1980. p. 223
5  QUILES, Ismael S.J. Filosofía de la Educación Personalista. Buenos Aires: Depalma, 1984. p. 156
6  QUILES, Ismael S.J. Antr...p. 156
7  QUILES, Ismael S.J. Fil...p. 156
8  QUILES, Ismael S.J. Antr...p. 206
9  QUILES, Ismael S.J. Antr...p. 206
10  QUILES, Ismael S.J. Antr...p. 198
11  QUILES, Ismael S.J. Antr...p. 198
12  QUILES, Ismael S.J. Antr...p. 199
13  QUILES, Ismael S.J. Antr...p. 213
14  QUILES, Ismael S.J. Antr...p. 213


  • Ver Ponencia I • Pautas para una legislación desalienante

    HORACIO GIGLI
    Fundación Ser y Saber, Buenos Aires.


    Ver Ponencia II • El tema quilesiano de persona humana en el marco de la enseñanza de la ciencia geográfica

    PABLO GABRIEL VARELA
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


    Ver Ponencia III • El problema de la especialización. Una respuesta a partir de la pedagogía de Ismael Quiles, S.J.

    JORGE MARTIN
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


    Ver Ponencia IV • Espiritualidad e In-sistencialismo

    Pbro. JOSÉ IGNACIO FERRO TERRÉN
    Fundación Ser y Saber, Buenos Aires.


    Ver Ponencia V • La in-sistencia y el desarrollo de la interioridad para la superación de las distintas formas de alienación

    MARÍA VICTORIA RULLÁN MIQUEL
    Zaragoza, España.


    Ver Ponencia VI • La filosofía in-sistencial enfrenta los desafíos de la educación actual

    CELIA GEMIGNANI DE ROMANI
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


    Ver Ponencia VII • Hacia la recuperación del sentido de la historia. Historicidad y tiempo en la Antropología In-sistencial

    ALEJANDRO POWTER
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


    Ver Ponencia VIII • La historia y la filosofía in-sistencial en el mundo actual

    ETHEL BORDOLI
    Buenos Aires.


    Ver Ponencia IX • La experiencia in-sistencial y la unidad del hombre. La interioridad como camino hacia la unificación del hombre ante las disociaciones propias del siglo XXI

    MARIELA MARONE DE POWTER
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


    Ver Ponencia X • Filosofía In-sistencial: bases para una Estética de la unidad

    MARTHA PÉREZ DE GIUFFRÉ
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


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