COLOQUIO IX - Primera Etapa - PONENCIA VI

LA FILOSOFIA IN-SISTENCIAL ENFRENTA LOS DESAFIOS DE LA EDUCACIÓN ACTUAL

Celia Gemignani de Romani

RESUMEN

Los diversos enfoques actuales sobre la educación y sus fracasos vienen de ópticas sociales, políticas, psicológicas, pedagógico-sociales, que revelan una ausencia: la de los filósofos de la educación, cuyo oficio consiste en estar buscando una esencia y un fundamento de los problemas de la educación, desde la óptica de la causa final.

Esto hace aún más elocuente y vigente el mensaje de la Filosofía In Sistencial de Ismael Quiles, que trasciende a toda visión reduccionista, tanto a la político social de Bourdieu, la socio-lingûística de Lyotard, la neomarxista de Foucault, en las que como en muchos otros, se segmenta la educación en una visión, una conducta pedagógica, una organización escolar y curricular, con el resultado de que, sobre todo, se rompe en mil cristales al sujeto de la educación.Ismael Quiles habla de la unidad ontológica esencial del hombre.
De la interioridad. In-sistencia, dice. Principio de todo conocer, idear, sentir, percibir, amar, elegir.

Práctica de la existencia misma del hombre en permanente proceso de personalización.

Método de hacerse más y más persona mediante la autoconciencia, el autocontrol y la autodecisiòn.

Criterio para evaluar la calidad de los procesos y a la instituciòn educativa. Práctica continua de la virtud de ser uno mismo, con el conocimiento, con la historia, el trabajo, Dios.

Fundamento de la educación.

INTRODUCCION

En la educación de hoy, cada desafío es un peligro que amenaza al ser educable del hombre. La pregunta es si los educadores estamos preparados para enfrentarlos y en qué consiste tal preparación.

Estos temas suelen pasar desapercibidos. El domingo 29 de marzo de 2004 el Miinistro de Educación de la Argentina atribuyó el que los alumnos acudieran en mayor número a la escuela - pero demostrando que cada vez aprenden menos -a que ellos hoy tienendebilitada su educabilidad. El Ministro Filmus habló de problema social y hambre.[1] Sin duda, tiene razón al nombrar estos problemas pero creemos que las razones son mucho más profundas. El sujeto de la educación merece una explicación más realista, desde los principios y las causas metafísicas de la situación actual de la educación.

Una caracterización realista

La educación actual adolece.

Lo vemos en el aula, en los textos, en los planes de formación del profesorado, en la vida.Los alumnos salen de los distintos niveles con una percepción de que lo aprendido está instalado en la obligación y, en general, se resisten al conocimiento.

Podríamos caracterizar tales desafíos con sencillez, sin pretender abarcarlos en forma completa, a partir de:

La trivialización de los contenidos.

La exageración de lo cognitivo en los métodos.

La inconsistencia de la personalidad docente del educador, producto de su formación reduccionista.

La desautorización de la escuela como institución que enseña.

La exteriorización y falta de unidad en todo.

Desde esta sencilla caracterización, nos remitimos al fundamento de comprensión de la educación en sí misma, la experiencia de sí mismo.

El Padre Quiles , en Cómo ser sí mismo, dice que “en la descripción de la experiencia del sí mismo hemos utilizado el término “centro interior”. Esa realidad que captamos y a la cual conectamos todo lo que nos sucede en nuestra interioridad..., centro que nos da la primera visión precisa de lo que es el “si mismo” esencial..., en el que aparece el alma en su función más propia, de principio de unidad de todo lo que es nuestro ser humano, como principio de unidad de todo lo que constituye el “si mismo” integral[2]

La trivialización de los contenidos

Hoy hay escasas referencias a lo humano del hombre, a su interioridad, plasmada como meta y como tarea cotidiana de educar.

Los problemas de la educación, dice Morin, tienden a reducirse en términos cuantitativos. Más créditos, más docentes, menos restricciones, menos materias en el programa, menos cargas. Todo esto es necesario pero si lo único que se hace son pequeñas reformas, no hacen ellas más que ocultar la necesidad de una reforma de pensamiento.[3]

Es necesaria una transformación que desarrolle la capacidad de organizar el pensamiento y acercar al hombre a su realidad final: al fin de todo hombre, en la comprensión de su sí mismo como centro de la realidad, del conocimiento y de la búsqueda de Dios.

Trivializar es amenazar al conocimiento, porque él mismo es conocimiento de lo esencial. La parodia de declamar teorías o representar interés en lo insignificante para zafar, hoy está de moda. Falta ese ejercicio virtuoso del pensar desde lo esencial, para reconocer nuestra ignorancia y nuestra incertidumbre como causa.

Trivializar es llenar páginas por que sí, es olvidar el sentido de la educación como oportunidad del hombre de percibir su sí mismo y comprometerse desde su interioridad con el conocimiento y la fe.

Numerosos autores recortan el tema de la educación y lo reducen a la discusión del método o de la organización curricular, sin ocuparse del fundamento de todo análisis: la interioridad, como potencialidad humana de aprender que es aprenderse a sí mismo.

La exageración de lo cognitivo

Cuánto de vida hay en la escuela?

Esta pregunta, en Spiegel[4], nos recuerda a tantos académicos que insisten en dotar de conocimientos científicos a la escuela. Pero se trata de un conocimiento apartado de la experiencia de lo cotidiano. Falta lo esencial, ese conocimiento en que el alumno se ve identificado como un proyecto, como un alma, como una trascendencia. Los alumnos no se interesan en un conocimiento cadavérico. Y... sin interés, los alumnos no aprenden.

Enseñar y aprender son actividades problemáticas.

El alumno debe amar el problema. Es necesario hacerlo amar desde un enseñante vital, convencido de su rol trascendente de hacer pensar.

Demasiadas veces ir a la escuela se parece a hacer una fila para pagar un impuesto. Aparece el aburrimiento, la pérdida de tiempo, el sinsabor de hacer algo que no tiene que ver con estar vivos, conocernos, gozar, divertirnos.

Se disocia lo real, que es la búsqueda de la felicidad, el gozo ante la verdad, y aparece una situación artificial en la que hay que simular que algo interesa y que es importante resolverlo.

Qué oportunidades reales tienen los alumnos de comprender los contenidos, la lógica y los fundamentos de lo que hace y propone el docente?. Pocas.

Es que también los educadores se sienten presionados a simular que es importante lo que contiene el programa, aunque en el fondo la insatisfacción que le produce enseñar el programa se une a su percepción de una vida profesional sin lógica y manejada por estructuras. Se dedican entonces a hacer buscar respuestas, datos, información, en lugar de sorprender, iluminar, arrancar preguntas a sus alumnos y problematizar el conocimiento, pisando firme en el interior del mismo, haciendo del conocimiento una instancia para conocerse a sí mismos..

Cada vez más las idelogìas reduccionistas exageran el lenguaje, la información, la discusión banal sobre problemas como la violencia callejera, o la dependencia de lo social.

Todo esto es importante, pero centrado en un marco en el que la persona - entendida como interioridad - es la protagonista autoconsciente, capaz de autodeterminacióny autodecisiòn.

El Padre I. Quiles nos devuelve al principio: a un orden que sólo puede percibirse cuando se está en el centro de si mismo, controlando impulsos desordenados que nos atraen a las cosas todas, impidiéndonos incluso trabajar sobre algunas, seleccionar, buscando en todo a Dios.

“La verdadera abnegación de sí mismo consiste, de hecho, en este autocontrol de todo lo que en mí me hace esclavo y dependiente de una atracción desordenada, es decir, desintegrante, cuales son aquellas cosas que me apartan de mi centro último, que es Dios “.[5]

El principio ontológico de unidad alumbra esta comprensión del hombre que funda su actitud crítica en el autodominio.

La virtud pone en su sitio a la investigación, la discusión, la escritura de la obra. Para mayor gloria de Dios. Por el conocimiento mismo, que nos lleva al conocimiento de Dios en todo.

La época actual se caracteriza por un endiosamiento del conocimiento, lo cual es una falta grave al principio ontológico de unidad.

La inconsistencia de la personalidad docente del educador

El educador que ha sido paradigma en la historia de la educación[6] ha pasado. Hoy la personalidad profesional es formada en planes de estudio que abordan la relatividad de contenidos, enfoques, construcciones y falta, la más de las veces, la construcción de criterios que sirvan como principios a posturas profesionales muy personales y trascendentes, asumidas desde la interioridad.

Se abunda en criticas a la capacitación posterior a la formación de los educadores.

En realidad, si nos preguntamos por la evaluación de las actividades de capacitación permanente, tendremos que definir si en ella sólo basta con describir la adecuación de los contenidos, la metodología, los indicadores propios de la tipología de los cursos, el nivel de implicación de los participantes en cuanto al grado de organización, cohesión del trabajo en grupo , la elección de contenidos, metodología y nivel de consecución de los objetivos para llevar acabo tal capacitación.

Es urgente replantear la formación del educador desde los principios mismos que sirven de fundamento a la acción educativa.

Si continuamos viendo estos principios fluctuando entre contenidos, objetivos, técnicas, evaluación, faltamos al fundamento.

El fundamento de la educación es la persona en su esencia que es la interioridad.

Los modelos institucionales surgen de este fundamento.

La pérdida de la mística pedagógica que hace de los educadores maestros, como I. Quiles, viene de la pérdida de este ejercicio de la interioridad que los pone en una comunicación metafísica – de ser a ser - con el alumno, con su alma, para encontrar el alma del conocimiento como proyecto de ser.

Sencillamente, dos aspectos:

Mirar la creación ponderando cuánto ha hecho Dios por nosotros y lo que aún desea darnos, para volver sobre nosotros mismos y descubrir lo que podemos ofrecer: todas nuestras cosas y a nosotros mismos.

“Tomad Sr. y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y poseer, vos me lo diste, a vos Señor lo torno; todo es vuestro. Disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta”.[7]

-Mirar cómo Dios habita en las criaturas haciéndome entender cómo habita en mí y cómo respondo desde mí.

La indiferencia ignaciana, a diferencia de la de los estoicos griegos, suele estar en un plano superior a todo lo que rodea al sabio: ideal de paz, imperturbabilidad y serena felicidad. Retracción, pero activa, que contempla.

Indiferencia que es un estado abierto y siempre en búsqueda de una mayor integración del ser, es decir, de la propia naturaleza del hombre. El desconcierto general acerca de lo que debe ser la personalidad profesional del educador nos lleva a estas páginas de Ismael Quiles en las que aparece un educador que, en ejercicio permanente de la virtud de su interioridad es puente y a la vez signo de trascendencia con su gesto animador a dar un paso más allá, para ver las cosas desde la cumbre de sí mismo.

La desautorización de la escuela como institucion que enseña.

La escuela que fue en los siglos de la reacción humanista sagrada por su naturaleza de formadora del ser integral del hombre, hoy se ve desautorizada porque, en realidad, no responde a la formación del hombre en su persona esencial.

De hecho, dice Ismael Quiles[8], todos los educadores y todos los filósofos tienen una “imagen ideal del hombre” a la que dirigen la educación, como a su fin propio.

Por eso es tan importante una correcta concepción filosófica del hombre, es decir, una acertada antropología filosófica, ya que de ello depende que la educación esté orientada conforme a la realidad del hombre, en vez de destruirla o parcelarla.

En numerosas investigaciones, encontramos a los educadores en duda acerca de la persona que desean formar, aunque en general ésta es una cuestión que se aborda a medias, tal como la del fin esencial de la educación por desviar la atención hacia la dinámica democrática, la acción, el curriculum interdisciplinario, etc.

Pero esta escuela que debe formar a la persona como un centro interior, que está en si, en su ser y por su conciencia, que debe buscar todo el tiempo el desarrollo del ser en si, la autoconciencia, el ser dueño de si mismo, el autontrol y el actuar desde sí, o autodecisión, pierde muchas veces su rumbo. Ninguna urgencia, social, técnica, política, debe alejar a la escuela de este rumbo. Precisamente por estas razones secundarias que la descentran, recibe las criticas más graves de una estructura de poder en que la opresión juega sobre los alumnos, un campo adverso al desarrollo de hábitos de trabajo, contraria a la producción de conocimiento, como a la comunicación y expresión.

La Institución escolar, como si fuera la protagonista del proceso educativo, es declarada culpable de estos desaciertos.

En realidad, es preciso buscar un claro y pensar cómo surgen los compromisos con el conocimiento, el mundo, Dios, desde la interioridad expresa en la autoconciencia.

La conciencia vital, sensitiva técnica, estética, cósmica, social, temporal, doblemente trascendente, surgen de estructuras que son propias del hombre y lo ponen en diálogo con la realidad, para comprenderla, amarla, lo que significa expresarla.

-Por ser in-sistencia encarnada, se inserta en el cosmos.

-Por ser in - sistencia social, se inserta en la sociedad.

-Por ser insistencia temporal, se inserta en la historia.

-Por ser contingente se une a la trascendencia. Las capacidades de la persona sólo pueden desarrollarse en la armonía del descubrimiento y cultivo de su interioridad.

Esa es la misión que I. Quiles propone a la escuela humanista. La educación del hombre incluye el conocimiento fundamental de esas ciencias y la capacitación practica para insertarse en el orden del ser.[9]

En este orden de cosas, cabe la formación de la vocación personal. Realizada con excelencia y método, sin perder de vista el fin esencial de la personalización, como modelo de la educación humanista, esencial e integral.

En la actualidad, se ve la falta de una metafísica que sustente la educación y la escuela como institución en la que se forma a la persona humana, faltan las paredes, el techo, pero sobre todo, las bases de la Institución Escuela, lo que desorienta no sólo a los alumnos sino también a los educadores.

La exteriorizacion y la falta de unidad en todo

Aún el pensamiento, tan interior al hombre, se ha hecho exterior y se ha vaciado de sentido esencial. De ahí la confusión de todo: lo metafìsico, lo ideológico, lo político, desde una idea que parece ocupar toda la escena de la ciencia humana: el poder. Pierre Bourdieu realiza una crítica que no alcanza a develar la realidad del hombre. Criticando la homogeneización de todo, la homogeización de lo heterogéneo, dice que la ciencia política puede producir a voluntad, es decir, a petición, la apariencia de la coherencia de la incoherencia, ya sea que ilumine las contradicciones entre los valores de clase y las opiniones lógicamente derivables de los principios políticos explícitamente declarados. Al oponer, por ejemplo, las disposiciones autoritarias de las clases populares a sus opiniones revolucionarias, un saber que, al contrario, vea la verdad de sus opiniones políticas (declaradas o delegadas en el autoritarismo) de sus prácticas pedagógicas.

En fin, teñido todo pensamiento sobre la educación de las políticas que entran en debate por el poder, dice Bourdieu[10] que la nueva demagogia política se apoya en los sondeos para legitimar la puesta en práctica de las políticas neo liberales, las medidas represivas tomadas en contra de los extranjeros o las políticas culturales hostiles a la vanguardia y que por esta razón los intelectuales deben dotarse de medios de expresión autónomos, independientes de los requerimientos públicos o privados y organizarse colectivamente para poner sus propias armas al servicio de los combates progresistas.

Este Discurso pedagógico problematiza la segmentación de lo pedagógico y caracteriza la tendencia dominante a caer en una fragmentación mayor, esteriorizando en la lucha progresista el deseo de transformación. Pero una transformación en serio sólo surge de los fundamentos.

En fin, todo discurso pedagógico es un discurso que integra todos los aspectos de la vida del hombre: lo psicosocial, lo político, lo religioso, fundamentalmente, lo metafísico: todo reposa en el orden del ser y todo puede ser pensado, discutido, amado, desde la unidad - interioridad del hombre vivida como práctica cotidiana de ser uno mismo.

El combate ideológico actual niega esta puntualidad referencial: niega la in-sistencia, de un modo tácito. La niega porque hace prevalecer el dominio de unos sobre otros.

Todo se hace exterior. Se pierde la noción de persona. De familia. De Sociedad. De institución.

El principio ontológico de unidad, cadena vertebral del sistema creado por Ismael Quiles a partir de la In - sistencia, da origen a toda actividad y pensamiento pedagógico, institución, norma, organización, práctica. Principio que se funda en la esencia - interioridad humana y en la autoconciencia de tal interioridad como origen de la acción.

El P. Quiles reitera a lo largo de su obra que el principio de unidad ontológica abarca la totalidad del conocimiento sobre lo humano. Cuando se considera parcialmente a la persona, con todas las deficiencias que esta segmentación implica en la estructura y en la historia del pensamiento, se cae en un escepticismo acerca de sus fundamentos.

Pasa lo mismo cuando se acentúa lo sobrenatural y se olvidan los rasgos humanos y temporales: se cae en una actitud dogmática ciega que pretende justificar --cuando no negar con razones a veces pueriles - las afecciones de una organizaciónllevada a debate por sus miembros.

Pero es necesario que nos mantengamos en el justo punto de vista, por encima del debate entre un naturalismo irracionalista y un sobrenaturalismo irracionalista, entre un escepticismo que ataca aún a los fundamentos más sólidos y un dogmatismo ingenuo e irracional.

El cristianismo no es sólo una doctrina. Jesucristo tuvo doce apóstoles elegidos por él para que difundieran su doctrina por el mundo. Una institución de organización social religiosa bajo la autoridad de los apóstoles y sucesores.

El catolicismo designa el grupo de las iglesias cristianas unidas al pontífice romano, tiene significado de universalidad pero es también una institución con sus autoridades, miembros, leyes, creencias comunes, culto común -una sociedad.

Un organismo vivo que se va desarrollando desde un principio hacia la perfección, en íntima relación e influjo con los elementos históricos, sociales, políticos, científicos y artísticos con los que convive a fin de transformarlos sin suprimir su carácter especifico, infundiéndoles nuevo espíritu y vida sobrenatural.

De esta inspiración de Ismael Quiles , en su interpretación de la Iglesia en Qué es el Catolicismo[11] traducimos la imagen de la escuela como institución que trabaja para la personalización y la unidad que lleva todo a la síntesis en ella: el curriculum, la organización, la comunicación, la administraciòn, la capacitación y formación de los educadores.

No enseñar otras ideas sueltas, ideas divergentes en hojas fotocopiadas, faltas del principio organizador que se identifica con el principio interior del sujeto alumno y del sujeto educador y que dan por resultado conductas extravagantes, volcadas al exterior y también divergentes.

El desafio de la fiilosofiain sistencial de ismael quiles a los interrogantes de la educacion actual se responde desde la in-sistencia como ideal de vida, como practica de la virtud y como actidud pedagogica para la elaboracion de enfoques criticos que surgen de la unidad metafisica de la persona humana, ya que la in - sistencia es la esencia de la persona, del metodo pedagogico y el fundamento mismo de la educacion.

Bibliografía

• Quiles, Ismael. Antropología Filosófica In-sistencial. Depalma. Bs. As. 1978.
• La persona humana. Depalma. Bs. As. 1980.
• Filosofía de la Educación Personalista. Depalma. Bs. As. 1981.
• Qué es el Catolicismo. Depalma. Bs. As. 1985.
• Cómo ser sí mismo. Desalma. Bs. As. 1990.
• Bourdieu, Pierre. Intelectuales, política y poder. Eudeba. Bs. As. 1999.
• Romani, Celia. El Fin de la Educación. Lumen. Bs. As. 1993.
• Romani, Celia Filosofía In-sistencial y Educación. Univ. Del Salvador. 1991.
• Morin, Edgar. La cabeza bien puesta. Nueva Visión. Bs. As. 1999.
• Juan Pablo II. Fe y Razón.
• Spiegel, Alejandro. La vida cotidiana como recurso didáctico. Homo Sapiens. Argentina. 2000.

Notas

[1] FILMUS. Entrevista en el programa A dos Voces. T.V. Argentina. Canal 11.29-03-04
[2] Quiles, Ismael. Cómo ser Si mismo. Depalma, Bs. As.,1990.
[3] MORIN, Edgar. La cabeza bien puesta. Nueva Visiòn.Buenos Aires. 1999. Cap. 9: Más allá de las contradicciones.
[4] Spiegel, Alejandro. La vida cotidiana cm recurso didáctico. Homo Sapiens. Rosario. 2000
[5] Quiles, I. Como Ser Si Mismo. Depalma. Buenos Aires. 1990. P. 115
[6] Romani, Celia. El fin de la educación. Lumen. Buenos Aires. 1993
[7] Quiles, Ismael. Como ser si mismo. P. 140. Citando al libro de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.
[8] QUILES, Ismael ,Filosofía de la Educación personalista. Lumen. Bs. As. 1981.
[9] Quiles, Ismael. Filosofía de la Educación Personalista.
[10] BOURDIEU, Intelectuales, política y poder. EUDEBA. Bs. As. 1999.
[11] Quiles, Ismael. Qué es el Catocismo. Depalma, Buenos Aires.


  • Ver Ponencia I • Pautas para una legislación desalienante

    HORACIO GIGLI
    Fundación Ser y Saber, Buenos Aires.


    Ver Ponencia II • El tema quilesiano de persona humana en el marco de la enseñanza de la ciencia geográfica

    PABLO GABRIEL VARELA
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


    Ver Ponencia III • El problema de la especialización. Una respuesta a partir de la pedagogía de Ismael Quiles, S.J.

    JORGE MARTIN
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


    Ver Ponencia IV • Espiritualidad e In-sistencialismo

    Pbro. JOSÉ IGNACIO FERRO TERRÉN
    Fundación Ser y Saber, Buenos Aires.


    Ver Ponencia V • La in-sistencia y el desarrollo de la interioridad para la superación de las distintas formas de alienación

    MARÍA VICTORIA RULLÁN MIQUEL
    Zaragoza, España.


    Ver Ponencia VI • La filosofía in-sistencial enfrenta los desafíos de la educación actual

    CELIA GEMIGNANI DE ROMANI
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


    Ver Ponencia VII • Hacia la recuperación del sentido de la historia. Historicidad y tiempo en la Antropología In-sistencial

    ALEJANDRO POWTER
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


    Ver Ponencia VIII • La historia y la filosofía in-sistencial en el mundo actual

    ETHEL BORDOLI
    Buenos Aires.


    Ver Ponencia IX • La experiencia in-sistencial y la unidad del hombre. La interioridad como camino hacia la unificación del hombre ante las disociaciones propias del siglo XXI

    MARIELA MARONE DE POWTER
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


    Ver Ponencia X • Filosofía In-sistencial: bases para una Estética de la unidad

    MARTHA PÉREZ DE GIUFFRÉ
    Universidad del Salvador, Buenos Aires.


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